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Flamingos

Diez años después

Diez años después (en un bar de la ciudad)

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

Si tuviera que empezar esto de una manera predeterminada, sería prácticamente imposible. Hace escasos 20 días no me hubiera imaginado jamás, el hecho de volver a escribirte. Pero... acá estoy, claro que la última vez que te había escrito, lo hice a mano (no sé si llegué a darte algo de eso), hoy existe el Word para Windows (maravilla tecnológica). El caso es que desde que el destino quiso que me volvieras a atender en un bar como hace diez años. Veo las cosas totalmente distintas.

Mi mente en estos días, se convirtió en un proyector de cine que lo único que me muestra es la película de mis últimos diez años de vida. No quiero hablar del pasado, no quiero preguntarme ¿qué pasó? Lo que pasó o haya sido no hay manera de modificarlo ¡ya fue!

Estoy contento, demasiado contento para lo que esperaba estarlo. Vos dirás que es una estupidez, pero me alegra el hecho de saber que en mi vida, hubo alguien que fue lo suficientemente importante como para que yo me meta en un bar a indagar si la persona que yo había creído ver, era quien yo quería que fuera, porque quería que fueras vos.
En estos casi diez años ¡DIEZ AÑOS! Muchísimas veces me acordé de vos (aunque suene demagógico), porque ha pasado mucha gente por mi vida (una vida normal, casi como la de cualquiera) pero poca gente lo necesariamente importante. En aquellos años yo estaba en una etapa de descontrol y las mejores personas se te presentan en esos tiempos, solo para que no puedas disfrutarlas como debieras. Cómo redactada por el viejo Murphy, es una ley a la que no se puede escapar fácilmente. De toda aquella gente que anduvo dando vuelta en esos tiempos sos la única con lo que me hubiera quedado. Y me dolió demasiado perderte, pero como te dije antes, eso no lo pedemos cambiar, no me interesa darle vueltas. Ya fue.

Vuelvo sobre mi alegría y me pongo contento de saberme lo mínimamente importante como para que VOS te acerques a mi mesa a reprocharme que no te haya saludado y que, además, te quedes conmigo a charlar aunque más no sea durante dos minutos. Ha sido un orgullo demasiado grande, más de lo que mi corazón podría llegar a esperar. Que me cuentes de tu vida y de tus hijos, me hizo muy bien.

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

Yo no sé si voy a volver a tener la oportunidad de hablar con vos, o de tenerte sentada frente a mí con un café de por medio, ojalá que si, me gustaría contarte todo lo que hice este tiempo, me gustaría que me cuentes de tus gordos, Pero quiero que sepas algo: lamentablemente para vos, sos una de esas personas a las que se lleva grabada a fuego en uno de esos rincones más preciados del corazón. Que ni el tiempo, ni la distancia, ni las gentes pudieron con tu recuerdo. Y ya nadie más podrá. Y eso no es por una cuestión del destino, es una cuestión pura y exclusiva mía, dado que nunca me interesó olvidarte. Y no me interesa.

¿Te contó tu compañera el secreto que le confesé?

¿Te lo cuento yo?

El secreto fue que durante los últimos ocho años de mi vida, jamás me enamoré de alguien como de vos hace nueve.

Te dejo mis teléfonos y mi mail por si tenés ganas de usarlos, yo no creo que vuelva a sentarme en este bar, no lo sé. Siempre fui muy impulsivo y capaz que mañana me siente acá otra vez. Pero creo que no da.

Besos, salud y... que vuelen los ángeles!!!